sábado, 20 de abril de 2013


West (EEUU),- La localidad de West vivió hoy la amenaza de una nueva explosión apenas tres días después de que la planta de fertilizantes West Fertilizer saltara por los aires y dejara 14 muertos y 200 heridos, según el testimonio de un vecino que fue evacuado por la policía.
El incidente, que resultó una falsa alarma, ocurrió en torno al mediodía de hoy (17.00 GMT).
Ron Price, el testigo que relató los hechos a la prensa, se había acercado hasta las inmediaciones del perímetro de seguridad alrededor de la planta de fertilizantes con intención de averiguar cuándo podía acceder al área afectada, donde se encuentra su propiedad.
Tras apuntarse en la lista que elaboran las autoridades para establecer un orden de entrada (los habitantes visitarán su vivienda custodiados por la policía, los bomberos y un psicólogo), regresó por donde había venido y se detuvo a hablar con unos amigos en una casa próxima.
"Vi cómo la policía venía hacia nosotros muy rápido, pararon para decirnos que nos fuéramos de ese área porque había una posibilidad de que hubiera otra explosión", relató Price, que insistió en el sentido de urgencia manifestado por los agentes.
"Me subí en el coche y me fui lo más rápido que pude. Nos dijeron que nos alejáramos todo lo posible", comentó.
El suceso tuvo lugar aproximadamente a la hora en la que las autoridades locales tenían previsto dar una conferencia de prensa para dar una actualización de víctimas, heridos y daños, y que el sargento Jason Reyes, portavoz del Departamento de Seguridad Pública de Texas, pospuso "indefinidamente" sin dar más explicaciones.
La amenaza de explosión no ha sido confirmada oficialmente.
El viernes las autoridades adelantaron que algunos de los residentes que fueron desalojados regresarían a sus casas a lo largo del día de hoy, sin embargo, el área continuaba siendo "peligrosa" esta mañana, según indicaron fuentes policiales a Efe.
Desde primera hora, un equipo de grúas fue colocando grandes bloques de cemento en los accesos de tramos de calle en los límites del perímetro de seguridad para impedir la entrada de vehículos.
La localidad agraria de West, con cerca de 2.800 habitantes, fue el escenario el pasado miércoles de una gigantesca explosión originada tras un incendio en la planta West Fertilizer.
El dueño de la compañía, Donald Adair, emitió un comunicado el viernes en el que confirmó que uno de sus trabajadores estaba entre las víctimas y declaraba su total colaboración con los investigadores para esclarecer lo sucedido.
Aunque las últimas inspecciones de seguridad daban por bueno el estado de la fábrica química, recientes informes apuntaron a que la empresa tenía en sus depósitos mayores cantidades de nitrato de amonio del permitido, lo que suponía un riesgo para las instalaciones.
Se desconoce aún cuales fueron las causas del incendio y la posterior deflagración de West Fertilizer.

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